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domingo, 15 de febrero de 2015

Roque Narvaja - 1975 - Chimango

Roque Narvaja - 1975 - Chimango


LA TRILOGÍA "SETENTISTA" DE ROQUE NARVAJA.
INTRODUCCCIÓN GENERAL

La historia de Roque Narvaja es conocida, al menos en dos de sus momentos. El primero como fundador y compositor principal de La Joven Guardia, ese grupo o, mejor, conjunto que en los postreros 60 producía música beat, un género a mitad de camino entre el rock (que aspiraba a conmover a las nuevas generaciones estética y políticamente) y las previsibles fórmulas de éxito manipuladas por las discográficas; "El extraño de pelo largo" y otros éxitos le dan de por sí un lugar imperecedero en la música popular argentina. El segundo momento, entre fines de los años '70 y principios de los '80, cuando tiene un impacto quizás impensado en España con su álbum Un amante de cartón, un disco de un pop contundente, con excelentes composiciones muy al gusto del público español que prácticamente había dejado atrás la transición de la dictadura franquista a la democracia y el consecuente "destape" de la primavera posterior a 1975; un disco que cuenta, además, con la colaboración de un viejo conocido de todo amante del progresivo: Thijs van Leer, tecladista y flautista del gran grupo holandés Focus. Esto es todo un dato: difícil que un tipo de los quilates de van Leer, por más profesional que sea su colaboración, acepte participar en un proyecto mediocre. Pero quien sabe, dejémoslo como una opinión personalísima de mi parte.
En el medio de estos dos momentos, del '69 al '73, Argentina se galvaniza en la lucha contra la dictadura de Onganía-Levingston-Lanusse (esa de las razzias contras los pelos largos y las minifaldas, los bastones largos en la Universidad, la proscripción del peronismo, la masacre de Trelew), lucha que impulsa masivamente a la juventud a la militancia política, tanto en la universidad como en las fábricas, tanto en los partidos políticos tradicionales como en el paso a la lucha armada. Y Roque Narvaja claramente estará de este lado, del lado de las luchas populares. Lanzará tres discos que considero documentos de época. Discos que describen la "vida y milagros de nuestro pueblo", como rezaba el título genérico de una colección de libros populares de esos años. Narvaja será de los primeros, junto con Gieco, Nebbia y Arco Iris (Contraluz también podría ser incluido aquí) en buscar por la vía del folklore, de hecho, los dos primeros discos de la trilogía tienen mucha cercanía con los primeros de Gieco. Y el primero, sobre todo, sorprende por la soltura con que aborda el folk en una línea que me recuerda a Roy Harper, ese admirado de Led Zeppelin. Digo esto para tirar unos parámetros, porque en realidad son discos muy personales y, se nota, muy pensados. Las (buenas) ediciones en cd de LPs de los años setenta sorprenden muchas veces por el excelente sonido y la solvencia de las técnicas de grabación, cosa que no se reflejaba muchas veces en los vinilos. Es el caso de estos discos de Narvaja. Desde el punto de vista del "mensaje" (como se decía por esos años), las letras son militantes, políticas, en sintonía con la arrolladora peronización de la juventud. Pero no solo eso, también (y no al margen) hay letras reflexivas, románticas, existenciales. Porque, cuidado, muchos se sorprendieron cuando Narvaja se "convierte" al pop en España, pero esa línea compositiva ya se vislumbraba con fuerza en toda la trilogía, especialmente en el último de los discos: "Chimango".

*****

Los dos primeros álbumes fueron publicados en cd por el diario Página/12 en 2004, en un pack hecho con bastante cuidado y respeto por los consumidores. El tercero es una reedición digipack que reproduce facsimilarmente la tapa del vinilo de 1975.

CHIMANGO

Lanzado en 1975, cuando ya el deterioro de la situación política en Argentina era aceleradísima (muerto Perón el año anterior, habiendo roto públicamente con las juventudes que habían llevado el peso de la lucha por su retorno y dejado el Estado, en gran medida, en manos de las bandas fascistas de José López Rega, las organizaciones guerrilleras, peronistas y no peronistas, retoman la clandestinidad y la lucha armada, abriéndose la vía para una nuevo golpe de estado por parte de las Fuerzas Armadas, lo que se dará a inicios del año 1976; y no será un golpe como los anteriores: las más feroz represión conocida en la historia argentina se abatirá sobre todos los estamentos de la sociedad). Roque Narvaja dejará el país amenazado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), o alguno de sus sucedáneos, dejando este álbum que todavía refleja en sus letras la etapa de la lucha por el retorno de Perón ("Consagración", "Para Victoria"). Pero también la represión que se avecina o que ya es efectiva ("Se viene la sudestada"), con un dejo de resignación ante la posible derrota que se recorta en el horizonte. Hay hermosas canciones de amor ("Cuando pasa la tormenta"), algunas íntimas, otras ligadas a las luchas sociales, el amor entre compañeros de militancia; algún tema crítico de la cotidianeidad abúlica de cierta clase media ("Zebedeo y Clara") y, en fin, algo todavía no muy común en la época que es la clara revalorización del candombe como música popular que puede ser una vía para el rock ("Por la calle candombeando", "Se viene la sudestada"). La instrumentación es precisa e inspirada, el charango de Narvaja da un color muy especial a muchas canciones. Y hay también unos fantásticos arreglos de cuerdas, algo que el rock resistía bastante, puesto que las orquestaciones que imponian las discográficas eran en general mediocres y chillonas. Para mí (un poco por razones sentimentales, ya que tuve el vinilo, el cassette y ahora el cd), el mejor disco de Roque Narvaja de toda su carrera.
Temas

01. Ilusión pájaro
02. Cuando pasa la tormenta
03. Para Victoria
04. Por la calle candombeando
05. El día que te amé
06. Se viene la sudestada
07. Vacío de tí
08. Consagración
09. Ojos claros, mentes blancas, almas puras
10. Zebedeo y Clara

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Roque Narvaja - 1973 - Primavera para un valle de lágrimas

Roque Narvaja - 1973 - Primavera para un valle de lágrimas

Cuando en 1971 un joven cantautor llamado Roque Narvaja se retira del grupo que lo había lanzado a la fama, La Joven Guardia, para proseguir una carrera solista alejada del facilista beat que practicaba con su grupo emulando la moda de los EE.UU. de la época; contrariamente a lo que hoy -lejanamente- se idealiza del rock nacional de entonces su advenimiento no fue del todo bien recibido.

Y es que desde los comienzos el rock nacional, o música progresiva (como se la llamaba entonces), se había divorciado explícitamente de lo que llamaban "música complaciente", categoría en la que entraban grupos como Conexión Nº5 y, justamente, La Joven Guardia. Éxitos que en la Argentina de entonces eran los primeros estertores de una maquinaria comercial como el simple (compuesto por Narvaja) "El Extraño De Pelo Largo" lejos estaban de ser respetados. Eran combatidos, vilipendiados, estaban en la otra vereda.

En este aciago contexto, entonces, es lógico que el deseo de Narvaja -aunque auténtico- fuera recibido como una señal de oportunismo por todos.

O por casi todos, porque hubo desde los albores del rock argentino un músico que además de pionero se destacó por su apertura -heterodoxa, pero desprejuiciada- hacia músicos de toda extracción y estilo. Estamos hablando, claro, de Félix Litto Nebbia. Nebbia, un innovador desde el momento en que tomó una guitarra, entendió perfectamente que para que el rock fuera aceptado y venerado como una nueva expresión cultural nativa tan válida como el tango o el folclore había que llevar el mensaje a todas partes, comulgar con otros estilos, aprender y enseñar.

Y claro que fue lo que hizo: si para 1972 estaba grabando con el legendario percusionista (de profunda raigambre folclórica) Domingo Cura, luego se uniría a los veteranos jazzistas Jorge González y Néstor Astarita (con quienes grabaría discos claves como Melopea o Muerte En La Catedral) y, ya más adelante en el tiempo, juntaría esfuerzos con músicos tan diversos como Los Músicos Del Centro, el Cuarteto Zupay o Rubén Rada para grabar materiales siempre originales y respetuosos de una auténtica fusión.

Nebbia había conocido a Narvaja en sus primeros días en Buenos Aires, llegando incluso a colaborar en una película -que Litto protagonizó- llamada como el más grande éxito de La Joven Guardia, El Extraño De Pelo Largo, en 1969.

Ya por esos días Roque -junto con su compañero de grupo, el bajista Enrique Masllorens- había conocido la realidad sudamericana de la época, cambiando su hasta entonces liviana mirada por una mucho más comprometida. Por supuesto que a RCA (compañía que los había contratado) esto no le caía del todo bien, por lo que le cerraron todas las puertas a la nueva faceta de las canciones de Narvaja, que se aleja primero temporalmente del grupo en 1970 y luego definitivamente un año más tarde.

Nebbia, contrariamente a casi todo el rock de la época, apadrina a Narvaja quien gracias a su gestión edita en 1972 su primer y magnífico larga duración, Octubre (Mes De Cambios). Altamente politizado ("Camilo Y Ernesto" se inspira en los revolucionarios cubanos Cienfuegos y Guevara, por ejemplo), casi de protesta, se trata de un álbum magnífico en el que se advienen colaboraciones de Pedro Y Pablo y Domingo Cura además de netos aires folclóricos latinoamericanos en melodías sentidas y delicadas. Esta es la tendencia que Narvaja profundizaría en el disco que hoy presentamos, Primavera Para Un Valle De Lágrimas (1973).

La protesta sigue ahí, vehemente, en las sensacionalmente folclóricas "Balada Para Piba", "Palos Y Piedras" (con su pegadiza melodía que esconde metáforas de lucha) o "Voy A Comenzar"; pero también la melodía y el amor, omnipresente para Narvaja: "Acuérdate De Vivir..." y la "Dos Razones" que dedica a Raquel, su entonces mujer, son un fiel ejemplo de la pluma sensible por momentos, endurecida y determinada por otros de un Narvaja que además despliega todo el caudal de su bellísima voz en un volumen injustamente olvidado, datado pero igualmente eterno.

Narvaja llegó a grabar otro magistral disco, Chimango (1974) antes de que su férrea militancia peronista y su fama de cantor de protesta lo obligaran -amenazas de muerte mediante, claro- a emigrar a España cuando preparaba su cuarto material (el inédito Amén) en 1977. Allí se convierte -con éxito también- en un popular cantautor de pop lejos de la protesta.

Probablemente todos los problemas que sus ideas le habían causado, aunado esto a la obvia madurez y al triste final de la utopía peronista (que Narvaja ya había podido percibir en 1977, cuando emigró en plena dictadura militar) lo forzaran a replantearse muchas cosas y por ello haya abandonado su faceta más comprometida y menos popular. Pero los discos, afortunadamente, quedan como manifiestos y retratos de una época, a salvo del olvido. Bon appetit.
Temas

01. Palos y piedras
02. Despedida de la infancia
03. Voy a comenzar
04. Zamba para Daniel
05. Acuérdate de vivir... acuérdate de amar
06. Dos razones
07. Zamba del 'Negro' Rosario
08. Balada para Piba
09. Abismo claro
10. Primavera para un valle de lágrimas

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Roque Narvaja - 1972 - Octubre (mes de cambios)

Roque Narvaja - 1972 - Octubre (mes de cambios)


Antes de su exitosa carrera como cantautor pop, en la España de los ´80 (con una serie de hits memorables como “Amante de Cartón”, “Santa Lucía”, “Menta y Limón” y “Yo Quería ser Mayor”), Roque Narvaja editó una trilogía de álbumes memorables y malditos: Octubre (Mes de Cambios) (1972), Primavera para un valle de lágrimas (1973) y Chimango (1974). Hermosos discos repletos de canciones que reflejan una época de plena convulsión política, social y cultural. Narvaja es uno de los cantautores que más discos ha vendido en la Argentina. No hay que olvidar que, además de su éxito español, tuvo una primera etapa (a fines de los ´60), siendo adolescente, al frente de La Joven Guardia, cuando compuso temas fundamentales del beat argentino como “El extraño del pelo largo”, “La extraña de las botas rosas” y “La reina de la canción “. Melodías que llegaron hasta a ser cantadas por los hinchas en las canchas (incluso, mucho después, la hinchada de Boca se apropiaría de “Ni una palabra de más”, una canción de los años españoles de Narvaja, para dedicarles triunfos xeneises a sus rivales riverplatenses...) Por el contrario, sus tres primeros discos como solista permanecieron casi como un objeto de culto. Aunque fue bien recibida por la crítica y el público, esta obra tuvo la desgracia de ser editada cuando comenzaban los secuestros y desapariciones de militantes y luego los asesinatos de la Triple A. Esto explicaría el destino maldito de Octubre y su sucesor, Primavera para un Valle de Lágrimas, dos producciones demasiado expuestas por el contenido de sus letras. Por eso, debido a las persecuciones y la censura, en 1977, Roque, amenazado, tuvo que irse del país. Su destino lo depositaría en España. Allí, luego de una etapa llena de incertidumbre, consigue triunfar cuando Miguel Ríos le versiona su tema “Santa Lucía”. Entonces, a partir de 1981, Narvaja comenzará a paladear las mieles del éxito masivo con una carrera solista pop repleta de hits radiales. Una nueva carrera, bastante diferente de su magistral trilogía de álbumes realizados a comienzos de los convulsionados años ´70.

Hoy nos vamos a ocupar del primer opus de esta trilogía seminal perfecta: Octubre (Mes de Cambios), elegido por la revista Rolling Stone como uno de los mejores 100 álbumes de los primeros 40 años del rock nacional. Esta obra es mucho más que un disco políticamente radicalizado o de protesta, categorizaciones simplistas que no dan cuenta de la labor artística llevada a cabo por Narvaja. Sus letras mezclan lo personal y lo social, y su amor por el folk y el rock junto a pioneras exploraciones de ritmos folklóricos argentinos y latinoamericanos. Para grabar un disco tan jugado como Octubre, Narvaja debió dejar la multinacional RCA (con la que había editado sus éxitos de la Joven Guardia) y pasarse a Trova, precursor sello independiente artesanal dirigido por Alfredo Radoszynski. En esa recordada discográfica tambíen grababan Piazzolla, Vinicius de Moraes (junto a Toquinho y Maria Creuza), Les Luthiers, Aquelarre, Litto Nebbia y Pedro y Pablo, entre otros artistas. Precisamente con éstos últimos había colaborado Roque en la grabación de Conesa, otro de los grandes discos de la época, y luego Narvaja llamaría al dúo formado por Miguel Cantilo y Jorge Durietz para que colaboraran en la grabación de “Octubre”. Además de Pedro y Pablo, también participan en el disco de Narvaja: Litto Nebbia, Domingo Cura y el quenista Uña Ramos.

Narvaja, quién ya había empezado a interpretar y componer en una veta más comprometida en los últimos tiempos de la Joven Guardia (por ejemplo en el tema “Tu Libertad”), incrementaría esta tendencia en Octubre. No por nada, sus canciones reflejan, ya desde los títulos, el clima de una época en donde la revolución parecía estar ahí a la vuelta, como algo posible e inminente: “Octubre (mes de cambios)”, “Revolución mi amor”, “Camilo y Ernesto”. Por ejemplo, “Balada para Luis” estaba dedicada a la memoria de Luis Pujals, dirigente del PRT-ERP en Rosario, que fue secuestrado el 17 de septiembre de 1971. El cuerpo de Pujals nunca apareció y sus asesinos quedaron impunes. Octubre también traía canciones que celebraban la vida en comunidad como “Traigan Vino” o el amor libre en “De Leche y Miel”. Por otro lado, “Sobre la Confusión” estaba en la misma línea que “Revolución mi amor”. Su letra decía: “Sobre la confusión, avanza la revolución. Desde nuestro panteón, brindamos por la nación...” Ya para esa época Roque, quién se definía como “peronista y progresista”, se había puesto a militar en la Juventud Peronista. Por eso el título de la canción “Octubre (mes de cambios)” no sólo hacía mención al mes de la Revolución Rusa, sino también al mes del asesinato del Che Guevara y el Día de la Lealtad Peronista. Precisamente, la figura del Che es homenajeada, junto a la de Camilo Cienfuegos, en la hermosa canción (de plena inspiración cubana) llamada “Camilo y Ernesto”: “Camilo y Ernesto fueron a rescatar una cruz, la antorcha de los caídos en una guerra sin luz.” Por otra parte en “A Traves de los Andes” se retrataba la imagen idílica que el progresismo tenía del Chile gobernado por Salvador Allende. El sueño realizado de establecer una patria socialista en Sudamérica, un espejismo que sería destruido en forma abrupta, en poco tiempo, por el golpe asesino de Pinochet. Octubre finalizaba con “Dame el Sol”, un alegato en contra de la explotación de los trabajadores de la zafra, recolectores “de mil cañas y una más”. Una canción potente, compuesta a medias entre Litto Nebbia y Roque, que concluye con un impresionante solo de guitarra eléctrica de Narvaja; mixturando en forma muy atractiva el rock con el folklore latinoamericano (con un sonido que recuerda a los Jaivas). El final acorde para un disco comprometido y espectacular.
Emiliano Acevedo
Temas

01. Traigan vino
02. De leche y miel
03. Balada para Luis
04. Revolución mi amor
05. Sobre la confusión
06. Octubre (mes de cambios)
07. Camilo y Ernesto
08. A través de Los Andes
09. Dame el sol

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